
¿De qué trata la dinámica?
Esta es una actividad divertida para aprender a escuchar con atención y confiar en las instrucciones, al igual que escuchamos la voz de Dios en nuestro corazón.
Versículo clave
Jeremías 33:3 “Clama a mí, y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”
Materiales
- Un pañuelo o venda para los ojos por cada equipo.
- Dos pizarras pequeñas, tableros o pliegos grandes de cartulina.
- Marcadores de colores.
- Un reloj o cronómetro (opcional, para limitar el tiempo de cada turno).
¿Cómo jugamos?
- Formen equipos: Dividan a los participantes en dos equipos.
- Preparación del artista: De cada equipo, elijan a un «artista». A estos artistas se les vendarán los ojos.
- El «dibujo de Dios»: Previamente, el líder o maestro tendrá preparada una imagen sencilla (como una casa, una flor, un sol, un corazón, una cruz, etc.). ¡Es importante que los artistas no vean el dibujo antes!
- Las instrucciones: El líder le dará instrucciones verbales detalladas a un miembro sin venda de cada equipo. Este miembro será la «voz de Dios» para su artista.
- Ejemplo de instrucciones del líder al «guía» del equipo: «Dibuja un círculo grande en el centro de la hoja. Ahora, haz una línea recta que salga de la parte de arriba del círculo hacia arriba. Ahora, dibuja dos líneas curvas que salgan de los lados de esa línea…» (describiendo una flor).
- El «guía» del equipo: Los guías de cada equipo (sin venda) deben repetir estas instrucciones a sus artistas ciegos, de la manera más clara y detallada posible. ¡No pueden tocar el tablero ni al artista! Solo pueden dar instrucciones verbales.
- Dibujando la voz de Dios: Los artistas con los ojos vendados intentarán dibujar en su tablero o cartulina lo que escuchan de la «voz de Dios» de su equipo.
- ¡Tiempo y Revelación! Después de un tiempo determinado (por ejemplo, 2-3 minutos), se detiene la dinámica. Se les quitan las vendas a los artistas.
- Comparación: Comparen los dibujos de ambos equipos con el dibujo original que el líder tenía escondido.
Enseñanza
Dios siempre nos habla a nuestro corazón. A veces lo hace a través de su Palabra (la Biblia), otras veces a través de nuestros padres o maestros, y a veces con un pensamiento o un sentimiento de su Espíritu Santo. Esta dinámica nos enseña que:
- Necesitamos escuchar con atención: Como el artista, debemos estar muy atentos y concentrados para no perdernos ninguna palabra de Dios.
- La claridad es importante: Como el «guía», debemos esforzarnos por escuchar bien a Dios y entender sus palabras para poder «dibujarlas» en nuestra vida.
- Confiar en lo que no vemos: Aunque no vemos a Dios, podemos confiar en que Sus instrucciones son perfectas y nos guían por el mejor camino.
- Hacer lo que le agrada: Nuestro objetivo es que el «dibujo» (nuestra vida) se parezca lo más posible al plan original de Dios, haciendo todo lo que le agrada.
Preguntas para reflexionar después de la actividad
- ¿Fue fácil o difícil escuchar y dibujar con los ojos vendados? ¿Por qué?
- ¿Cómo se sintieron los que daban las instrucciones? ¿Qué tan importante fue ser claro?
- ¿Qué nos enseña esta dinámica sobre escuchar a Dios?
- ¿De qué maneras podemos escuchar la voz de Dios en nuestra vida diaria?
Frase para recordar
“Escucho la voz de Dios, confío y obedezco.”
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